26 sept. 2011

Incremento digno de salarios a los trabajadores al servicio del estado: Necesidad urgente

Por: Alberto Pino Londoño*

albertopino6@hotmail.com

Es conocido de todos que el Banco de la República, fijó el índice de inflación del año 2008, en un 7.5%, y sobre este porcentaje se comenzará a debatir el aumento del salario mínimo, y mientras los representantes de las Centrales Obreras, solicitan un incremento del 14%, los representantes de los Empresarios, ofrecen uno o dos puntos por encima de la inflación, y al final el Gobierno Nacional de manera unilateral y desconociendo las angustias y el estado de miseria que vienen padeciendo las grandes mayorías, decretará el aumento del salario mínimo en un porcentaje que no satisface las expectativas de los trabajadores. A los Empresarios como al Gobierno Nacional les falta responsabilidad social, siempre les ha faltado responsabilidad social.

Debemos tener en cuenta que nuestra economía es dependiente y dominada por la economía norteamericana, de allí que lo que le pase a la economía norteamericana, también se reflejará en el conjunto de la economía colombiana, además de que sus principios se fundamentan en el Modelo de desarrollo neoliberal, un modelo fracasado, obsoleto y nefasto. La cruda y escueta realidad es que las políticas económicas siempre se han manejado en beneficio del Gran capital en detrimento de las escasas economías de la gran mayoría de la población.

En este debate las Centrales obreras deben partir del análisis de factores como el índice de crecimiento de la economía, la productividad de las empresas privadas y públicas y el índice de inflación causado.

En este momento los representantes del Gobierno: Ministro de la “Desprotección" social y los representantes de los empresarios, argumentarán que el porcentaje propuesto por las Centrales Obreras no se puede aprobar porque el crecimiento de la economía en este período no creció al ritmo que esperaban y expondrán razones como la recesión por la que atraviesa la economía norteamericana y mundial. Sin embargo, No es justo ni ético, que mientras las empresas arrojan excelentes utilidades, los trabajadores reciban un incremento miserable. Los Empresarios, como el Gobierno, desconocen los criterios de ETICIDAD, JUSTICIA Y EQUIDAD.

Los Trabajadores al servicio del Estado agrupados en diferentes organizaciones sindicales, esperan y aspiran a que el Gobierno conjuntamente con las Centrales Obreras, revisen nuevamente las condiciones de miseria por la que está atravesando los trabajadores al servicio del Estado, ya que el incremento del 5% el cual se ha convertido en una CONSTANTE en este gobierno, está por debajo del índice de precios al consumidor, deteriorándose cada vez el salario real de los trabajadores. Que no nos vengan ahora con el cuento que como consecuencia de la crisis de la economía mundial, no es posible decretar un nuevo incremento de salarios a los trabajadores.

Hay que precisar que los Trabajadores al servicio del Estado desde hace mucho tiempo ha sido un sector de población tratado como los “Cenicientos del Estado” al recibir cada año pírricos aumentos del 5%, ya que según criterios del Gobierno, no puede decretarse un aumento mayor porque este es considerado inflacionario.

El incremento salarial de los Trabajadores al servicio del Estado, no es factor predominante en el fenómeno inflacionario. Lo que si causa inflación es el continúo aumento de la gasolina, porque automáticamente se disparan las alzas en el transporte, los alimentos, los arriendos, servicios públicos, la salud y la educación; y dicho incremento vuelve a quedar en manos del Estado en las deducciones de los parafiscales.

Todo ello permite que se eleven los costos de todos los artículos de primera necesidad, el valor real del salario del servidor público se deteriore aún más y pierda cada vez más su poder adquisitivo de compra, incidiendo de manera negativa en la calidad de vida de este importante sector de la Sociedad Colombiana.

Pues es un caso elocuente, la crisis de los Servidores Públicos con la notoria disminución y pérdida de los puestos de trabajo a consecuencia de los procesos de privatizaciones; las políticas de ajuste fiscal recomendado por el Modelo Económico de Desarrollo Neo- liberal, permitiendo que este sector de población clasificado en la clase media, vaya en "picada", y que se caracteriza como categoría de "Nuevos pobres", bajando del estrato 3 a los estratos 2 y 1 respectivamente. Entre ellos se encuentran servidores públicos como Maestros, Médicos, Enfermeras, servidores de la Justicia y el Ministerio Público, empleados bancarios, etc.

Es usual escuchar a quienes dirigen la política económica del país, que ciertos sectores de la economía crecieron, o que la economía en general creció en determinado porcentaje, pero ese crecimiento no se refleja en el mejoramiento de la calidad de vida de la gran mayoría de los colombianos. Por el contrario, a mayor crecimiento económico, mayor incremento en el índice de pobreza e indigencia, precariedad de los salarios de los trabajadores, menor poder adquisitivo de compra, mayor iniquidad, y por ende más baja calidad de vida para las grandes mayorías.

En las actuales circunstancias, señores representantes del Gobierno Nacional, los salarios de los Trabajadores al servicio del Estado, son una VERDADERA VERGÜENZA.

Es bueno recordar que así como el Gobierno Nacional, antes de aprobarse el Proyecto de Reelección Presidencial, ordenó el incremento a 160 altos funcionarios de las distintas ramas del poder público en un 30%, y se les otorgó primas costosas a los Secretarios del Congreso, también en ejercicio del derecho a la igualdad, el Gobierno Nacional tenga un gesto generoso con la gran mayoría de Trabajadores al servicio del Estado que se encuentran en carrera administrativa se les apruebe un incremento digno que logre llenar las expectativas en el mejoramiento de la calidad de vida.

Es urgente que desde el Congreso de la República, las bancadas democráticas presenten un proyecto de ley de política salarial, que entre a dar respuesta a la multiplicidad de necesidades económicas por la que atraviesan las familias de los Trabajadores estatales, que entre a disminuir la profunda iniquidad salarial que se presenta al interior de las entidades del Estado.

En razón a las consideraciones anteriores, se hace necesario que los representantes de los Trabajadores al servicio del Estado, agrupados en las diferentes Centrales Obreras, se sienten con los representantes del Gobierno, y conjuntamente se haga una revisión sustancial en materia salarial y de estímulos a los servidores del Estado, y se someta a aprobación del Ejecutivo un incremento digno de salarios, de tal forma que este sector de población pueda empezar a recuperar el poder adquisitivo perdido durante los últimos años.

Es urgente que se de cumplimiento a la Ley 411 de 1997 que ratificó el Convenio 151 de la OIT sobre NEGOCIACION COLECTIVA EN EL SECTOR PÚBLICO, y en consecuencia expedir el decreto reglamentario sobre la materia.

Señores Congresistas, representantes del Gobierno Nacional y representantes de los Trabajadores, es deber del Estado buscar los mecanismos económicos y financieros que permitan el bienestar de los Trabajadores al servicio del Estado y sus familias.

La inflación no la causa los incrementos salariales de los trabajadores, son otros factores como el alza en la gasolina y la corrupción administrativa. Tenemos que luchar porque se cambie la concepción de que el hombre esté al servicio de la economía por el de que la economía esté al servicio del hombre.

La solución al mejoramiento de los precarios salarios de los Trabajadores al servicio del Estado, está en la concertación entre el Gobierno Nacional y las Organizaciones Sindicales.

Señores de la Mesa de Concertación Laboral: Representantes de los Empresarios, Representantes del Gobierno y Representantes de los Trabajadores… tienen la palabra; de lo contrario lo que le espera al conjunto de la clase obrera colombiana en el transcurso del próximo año es la organización y lucha por sus reivindicaciones económicas y sociales.

*Investigador sobre Temas Económicos

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